DHL y el desafío de descarbonizar la logística en Perú: del compromiso global a la acción concreta

DHL y el desafío de descarbonizar la logística en Perú: del compromiso global a la acción concreta

Hablar de sostenibilidad en 2026 ya no es una cuestión de reputación, sino de supervivencia. En ese escenario, la logística —uno de los sectores históricamente más intensivos en emisiones— se enfrenta a una transformación inevitable. Y es ahí donde DHL Express ha decidido acelerar.

La compañía viene ejecutando una estrategia de largo plazo que busca algo más que reducir su huella: redefinir cómo se mueve el mundo. Su programa GoGreen, activo desde 2008, traza una hoja de ruta ambiciosa: disminuir de forma significativa sus emisiones hacia 2030 y alcanzar la neutralidad total en 2050. Pero más allá de las metas globales, lo relevante está en cómo estas aterrizan en mercados concretos como el peruano.

En Perú, la transición ya dejó de ser promesa para convertirse en operación. Hoy, alrededor de una quinta parte de su flota de última milla es eléctrica, un avance que no solo reduce emisiones, sino que posiciona al país como un laboratorio activo de descarbonización en la región. No es un dato menor si se considera que la electrificación del transporte logístico aún enfrenta múltiples barreras estructurales en América Latina.

Porque el camino hacia una logística limpia dista de ser sencillo. La limitada autonomía de los vehículos eléctricos, la falta de infraestructura de carga y la escasa oferta de unidades diseñadas para transporte intensivo siguen siendo cuellos de botella. A eso se suma un reto menos visible, pero igual de crítico: rediseñar completamente la operación, desde las rutas hasta la capacitación del personal.

En ese sentido, lo interesante del enfoque de DHL no es solo tecnológico, sino estratégico. La sostenibilidad ha dejado de ser un complemento para convertirse en el eje del negocio. Bajo su visión de “Green Logistics of Choice”, la compañía no solo busca reducir su impacto, sino también acompañar a sus clientes en sus propios procesos de descarbonización, integrando soluciones más limpias en toda la cadena de valor.

Los avances ya muestran resultados concretos. Inversiones recientes en flota e infraestructura han permitido mejorar la eficiencia operativa, reducir el consumo de combustible y elevar sus indicadores ambientales. Sin embargo, el verdadero desafío está en escalar: pasar de iniciativas relevantes a transformaciones sistémicas.

Lo que viene dependerá, en gran medida, del ecosistema. La evolución del mercado de vehículos eléctricos, el desarrollo de infraestructura y las condiciones regulatorias serán factores clave para acelerar —o frenar— esta transición.

Mientras tanto, DHL parece tener clara la dirección. En un sector donde cada kilómetro cuenta, avanzar hacia emisiones cero no es solo una meta ambiental: es una redefinición del negocio logístico en sí mismo.



@DHL